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miércoles, 30 de noviembre de 2011

Capitulo 8 "Engaño y Verdad

http://imageshack.us/photo/my-images/15/thethreeelements.jpg/
   Imagen del capitulo ( por razones no se acepta en blog)


VIII; Engaño y Verdad
( 8 )

 
 
En ti cae un hechizo... ¡Justicia de su muerte!, ¡Justicia por su vida!. Vive maldito como una bestia, revuèlcate de dolor la noche del fin de tu existencia...Eternamente Bestial. . .



Calixto Atel


—Te aborrezco Calixto Atel. No sé cómo pude enamorarme de ti. TE ODIO CON TODAS MIS FUERZAS —De sus ojos escurrían gotas de aquel líquido puro de una hada de sangre azul. Esas bellas perlas oscuras me habían mirado con amor y ahora yo los destruiría cerrándolos para no abrirse nunca más.
—Acaba con esto Calixto— pronuncio Kenny. Una lágrima oculta y salada salió de mi interior… La amaba más que la ambición del poder permanente. Mucho más que a mí propia vida…
—No puedo hacerlo—Comencé a vacilar con la espada y las manos temblorosas. Sus parpados se inclinaron, en espera de una muerte sin salida. Sin escapatoria… Una lágrima rodó introduciéndose en sus cabellos extendidos en la fría piedra.
—Te amo Rose...con la misma fuerza con la que es tu odio por mí… Perdóname…— dejándome caer de rodillas y con los brazos a los costados, la espada de plata cayó en un ensordecedor impacto en el suelo.
— ¡Intrusas! —Grite de dolor al sentir el incruste de algo punzo cortante en mi hombro derecho. Una flecha era el objeto que se había incrustado en mi carne.
— ¡Calixto! —Myleshia estaba a un lado mío.

—No se atrevan a tocarla—una voz firme retumbo en mis oídos. Con la flecha clavada me gire en busca de aquella voz. Era la misma chica de cabellos dorados, guapa y alta del pueblo que me amenazaba con su probablemente afilada espada. Había cambiado su vestido ligero por un atavió pesado.

— ¿Ustedes como pudieron? Están… extintas…— mi progenitora expulsaba la viva furia en sus ojos.
—Déjala ir Myleshia—ordeno la de cabello ondulado y obscuro apuntando con su arco. De reojo vi como Kenny sacaba su respectiva espada lanzándose sobre ella
— ¡Kenny NO!—le advertí tocando mi herida donde recién extraía la flecha.
Las armas se crispaban entre choques excelentemente manipulados por parte de las guerreras. Yo no podía permitir que humillaran a mis hermanas, después de todo, eran la misma sangre que corría por mis venas.
—Desátala Henlie—la más joven y pelirroja correspondía a ese nombre. Se acerco a la piedra de un sólo salto mientras sus alas se extendían en un extraordinario aleteo al destello de la luz de la luna. Entonces lo pensé. Esto serviría de distracción, Rosalinda podría escabullirse con el apoyo de sus salvadoras con solo unos cuantos obstáculos.
— ¡Oye tu! — trate de llamar su atención. La rubia se giro hacia a mí en un fugaz movimiento rozando su espada por mi cara. A escasos milímetros para ser más precisos.
— Vamos apunta bien—ella luchaba por traspasarme en cualquier rincón de mi cuerpo y yo por evadirla. Era mejor de lo que había pensado, un poco menos de concentración y estaría perdido.
— Eres un asco de hombre— exclamo
—Y tú de guerrera— esto la irrito tanto que dejo escapar un grito impetuoso y lleno de furor. Busque a mi madre por todos lados y efectivamente luchaba al igual que todos nosotros contra aquellas fieras de semblantes angelicales arrojándoles bolas de fuego de las palmas de sus blanquecinas manos que ahora se convertían en tenebrosas garras.
—Ella me pertenece—le oí decir aludiendo sobre Rosalinda
—Salgamos
— ¿Quiénes son? —pregunto Rose con recelo y en medio de una mayor confusión
—Preguntas después ahora tenemos que salir de aquí, ¡Vuela Marie!
— ¿Qué?
Rosalinda en verdad no tenía idea de nada. De donde venia y mucho menos quien era y porque estaba aquí. Los ojos de mi oponente se habían tornado dorados.
— Te toca perder—dijo con una sonrisa enseñando una dentadura perfecta.
— ¿Qué esperas Destiny?— le cuestiono una de las jóvenes guerreras desde las alturas, llevando con ellas a la chica de la que no debí haberme enamorado jamás. La que siempre había tenido razón. Siempre… “El fingir seria un completo fracaso”
—No seas estúpido ve tras ellas— mi madre no deseaba otra cosa que acabar con ella. En el cielo se veía a las gemelas y el batallón femenino del reino de Myleshia contendiendo a las cuatro chicas. Trate de darles tiempo sin que se viera notorio lo que me proponía. Dejarlas escapar ‹ ¡QUE ESPERAS! repitió mi madre en constantes rabietas.
Sólo fue cuestión de segundos para la transformación completa de un dragón. Se habían intercambiado la tal Destiny por la pelirroja sobre el brazo de Rose. Mis alas eran de un negro azulado y median aproximadamente nueve metros de longitud cada una. Nunca las había medido con exactitud, pues era cosa que no me interesaba saber en lo absoluto. De lo que si sabía y estaba completamente seguro de ello, era que seguiría siendo hasta el último día de mi existencia un gigante monstruo en el cuerpo de un hombre, a menos que rompiera la maldición del Crisoberilo. Algo que veía muy lejos de lograr, porque en medio de toda aquella realización para romper el hechizo, se encontraba el amor de mi vida. Corrección: Mi vida entera. Rosalinda ahora era mi vida misma, la mujer que electrizaba mis cinco sentidos por el simple hecho de dirigirme la palabra con aquel tenue y musical hablar.
Aleteé con fuerza hasta elevarme a una altura considerable.

Rosalinda
Parpadee tres veces para asegurarme de que esto no fuera más que un estúpida pesadilla. No obstante la imagen continúo siendo la misma. Dos chicas me llevaban ayudándose entre sí por los aires. Dragones por todos lados expulsaban fuego de sus hocicos y solo nosotras éramos humanas. De nuevo me preguntaba. ¿Qué clase de mundo era este? De una cosa si estaba convencida. ERA UN PLANETA MÀGICO.
—Calixto viene detrás Henlie—advirtió la joven morena. De soslayo, desesperada lo busqué por el suelo.
— No lo encontraras abajo—dijo al darse cuenta de mi ansiosa búsqueda. Para después mostrármelo en medio del cielo. ERA UN DRAGON, el mismo que vi aquella primera vez en las tierras de Garlenhia. Con un tamaño realmente colosal a comparación de los otros que median escasamente alrededor de diez metros con las alas extendidas.
— Yo me encargo de ellas y él, asegúrense de que este a salvo—grito la chica más joven. La pelirroja.
—Ten cuidado y aguarda la distancia—le respondió la muchacha de cabellos dorados y extensivos para después volar a toda prisa con el apoyo de la otra llevando la carga de todo mi peso. El calor se desvanecía silenciosamente en el aire.

***


Luego de un escape satisfactorio me introdujeron en una cueva.
De inmediato me solté de ellas. — ¿Pueden explicarme que paso allá? — Mi corazón aún daba grandes golpeteos y sentía correr lágrimas por mi cara—DIGANME QUE ESTA PASANDO— tuve un ataque de histeria por entender lo que acontecía.
— ¿En verdad no lo sabes? —pregunto la que respondía al nombre de Marie
—No seas tonta Marie, crees que si lo supiera, fuera tan estúpida como para confiar en ellos—mascullo insensible a mis sentimientos.
—Se mas sensible amiga y date cuenta de lo que dices. ESE tipo la engatusó. La engaño Destiny ¿Podrías intentar ser más perceptible?—la chica pareció asentir al problema sin embargo no hizo nada por disculparse.
—Solo quiero saber que está pasando—dije con la voz entrecortada
— Somos hadas… guerreras y tú también lo eres. Y una muy poderosa si te lo propones— lo que oía de los labios relajados de la rubia era una mentira o más bien deseaba que fuese así
—No eso no puede ser—supe que el aire me hacía falta porque la cabeza comenzó a darme giros.
—Eres una princesa, hija del rey Felipix y la reina Abelallis, eres única entre todas por esa misma razón— enarque una ceja mientras quitaba las lágrimas
—No entiendo…—articule
—Eres la desaparecida Rosalinda Seymord Castellot, IX princesa. La dueña y señora del Crisoberilo, enemiga de las bestias de fuego. Eres el motivo de la desgracia de los mismos. Es por ello que debes morir para romper el hechizo que condena al usurpador “príncipe” Calixto.


— Somos tres de cuatro elementos: Aire, Agua y Tierra— menciono la rubia. La más pequeña de las tres entraba con paso despreocupado.
— ¿Qué paso? —Cuestiono Marie un tanto preocupada por la salud de esta
— Dos dragonas menos—sonrió picara.

lunes, 31 de octubre de 2011

Capitulo 3 "Encuentro Peligroso"

  • Calixto Atel es Logan Lerman
  • Rosalinda eres Tu 






III. Encuentro peligroso


Lo siguiente que vi fueron un par de ojos pacíficos color turquesa garzo, que me observaban con ligera contrariedad
—Despertaste— su voz sonó áspera. Todavía sentía asco y estaba confundida por obvias razones.
— Sí… creo— seguía sospechando que me encontraba dentro de un sueño o ya en una pesadilla.
— Bien, entonces vámonos—me sujeto del brazo ¿Quién se creía ese tipo?
— ¡Espera! estas últimas horas me han pasado cosas extrañas y me pides que vaya contigo, un completo desconocido, ¿estás loco?, ¡suéltame!
—Confía en mí— su tono de voz seguía igual de frio.
Su nariz era perfectamente simétrica, completamente todas sus facciones eran inhumanas y devastadoras y sus ojeras no eran demasiado oscuras, solo un ligero morado que le sentaba bien. Una fisonomía que no esperas ver, un chico completamente atractivo para mis ojos. Había algo en él, más que su físico otros motivos que me desconcertaban con solo verlo ¿Por qué no podía percibir algún sentimiento de él? Tal vez así cediera en acompañarlo.

Calixto Atel
—Soy Calixto Atel—dije
— Dime Atel, ¿Dónde se supone que estamos?
— Te lo diré cuando salgamos de aquí
— ¿Tiene salida? —frunció el seño dejando ver una frente perfecta y cejas bien aliñadas
 —Aquí corremos peligro—comenzaba a fastidiarme su actitud de no cooperación
—Entiendo… ¿lo dices por el dragón que anda por este rumbo cierto?—rio despacio como si no creyera lo que ella misma había dicho
—Claro, es eso— sonreí solo para que dejara de preguntar. Verdaderamente corría peligro de ese espantoso dragón. Y lo peor, no sabía que lo tenía justo frente a ella.
—Tú no hablas— no fue una pregunta si no una afirmación de parte de la chica
— Y tú no te agotas—llevábamos horas recorriendo las brechas del bosque y no se le veía una sola gota de sudor. Seguro era uno de los dones o poderes de su especie.
— Si creo que deberíamos parar—Maldito Fingimiento ¿Qué más da? Lo sabía todo, solo que eso ella no lo sabía.
— ¿Por qué no has dicho una sola palabra desde que mencione lo del dragón?
—Por qué no tengo ganas de hablar. Además no es necesario que mientas, se tu secreto— proferí confiado en que diría algo
—Pues yo sí, tengo preguntas que hacerte y no creo que sepas nada de mí, puesto que apenas nos conocemos— Fue firme. Se rehusó a pesar de que era en vano que lo negara.
—Por lo que veo no hay camas, así que tendré que dormir en el suelo. Aquí es perfecto—alzo una ceja mientras se acomodaba entre un tronco y el pasto.
—Seguiremos hasta que amanezca— copie sus acciones
— ¿Cómo se que debo confiar en ti? —Pregunto
— Sencillo, soy la única persona que hay y que has visto—le di la espalda acomodándome de lado
— ¿Solo tú y yo?
— En el bosque si
— ¿Quieres decir que si las hay?
—Sí, a kilómetros de aquí ¿podríamos dormir? — Pregunte fastidiado
—Duerme tu, yo  no tengo sueño—No lo pensé dos veces. No deseaba seguir escuchando su cuestionamiento estúpido.
De pronto Myleshia estaba allí tan bella como siempre, con su aspecto maternal pero sobra de maldad. Una mujer encantadora en todo el sentido de la palabra. Sus ojos verdes escarlata estaban fundidos en su propio fuego salvaje. Las llamas de este nos rodeaban en un valeroso respeto. Fascinante. Mientras ella me consolaba diciendo, “Ya no llores bebe”, como una madre que arrulla a su hijo cuando este no deja de llorar
—Serás igual a tu padre. Duerme pequeño príncipe—oí un crujido.
Por entre los huecos de los delgados troncos la luz del sol podía llegar hasta mi cara, “Que molesto” A mi parecer acababan de dar las seis de la mañana.
—No quise despertarte—la chica masticaba un pedazo de fruta
—Encontré varias de estas, son deliciosas, nunca las he visto en Londres ¿Qué son? —Jugueteaba con ellas pasándolas de una mano a otra. Eran unas sabrosas Mepas color amoratado.
—Mepas—respondí
—Son raras pero sabrosas, ¿Quieres una? — Me ofreció y no me negué
— Te salvaste, pudo haber sido venenosa— mi madre había ordenado envenenar y dar vida a unos cuantos árboles y arbustos por si acaso trataran de engañarla. Aunque fuera solo una pequeña parte del pueblo en complot planeando escabullirse de su poder. A esto, no existía la posibilidad de escapar, no había quien la pudiera burlar.
— ¿Sabes cómo llegue aquí? —pregunto algo confundida. Los efectos de Garlenhia comenzaban hacerse notar.
—No
—Qué extraño…no recuerdo cómo fue que llegue
— ¿Si tu no lo sabes, esperas a que yo sí? —Proteste irritado—Ya hay que irnos, el sol se pondrá en lo alto y me agotara rápido
— ¿Siempre eres así de antipático? —farfulló. La ignore.
— ¿Siquiera puedes decirme a donde vamos?
—Es una sorpresa—sonreí para mis adentros. Continuamos durante tres horas sin parar. Ella se veía fuerte como un roble, en cambio yo comenzaba a sentirme sediento. Detestable y envidiable criatura.
 El agua estaba helada, algo que no soportaba mi ardiente naturaleza. Una descarga eléctrica recorrió mis piernas al sentirse atacadas por el cauce del rio, mi cerebro al instante capto la adrenalina sobresaliendo de mis poros, pero aún así cruzamos sin más dificultad.
 Algunas veces la chica se maravillaba de lo que veía: desde un sauce llorón hasta la flor más diminuta e insignificante. Me parecía graciosa su forma de saltar y exaltarse por cualquier cosa que viese.
***
—Alguien nos sigue—dijo con seguridad e hizo una pausa
—No sé que sea pero percibo a su alma. Es un hombre y está preocupado…
— Maldito Corongio—pensé. Ese enano de nuevo y el don apenas descubierto de Rosalinda me estaban volviendo intolerante, me pregunto si no habrá sentido algo diferente en mi, leído mis pensamientos o yo que sé.
—Iré a ver— fingí precaución— Quédate aquí— me asome lo mas dentro posible.
— No fastidies Corongio o sabes lo que le haré a tu familia y a ti—le advertí
—Déjala en paz, no les servirá de nada si no tiene la piedra—voltee los ojos y puse un puño de hojas que arranque de un arbusto que estaba a mi izquierda en su boca.
—Lárgate antes de que. . .
—Atel déjalo, pobre niño—su cara fue de asombro al verlo.
— ¿Es un… enano?
—No—conteste con sarcasmo
—Ven con nosotros— planteo Rosalinda
— ¿Qué estás diciendo? —eso no era bueno
— Esta perdido Atel
— ¿De que estas preocupado? — Mire amenazante a Corongio
—Estoy perdido como has dicho niña—me miro deferente dirigiéndose a Rosalinda
—No habrá problema si viene con nosotros. Por cierto me llamo Rose— Les di la espalda y seguí caminando por delante de ellos
— El es así no te preocupes— la alcance escuchar hablándole de mi
Llevamos casi dos días, era absurdo volar y no hacerlo porque debía mostrar normalidad ante esa joven que siquiera sabía cuál era su próximo destino y mucho menos lo que era. Transformarme seria macabro para ella y no debía causarle ningún daño o desconfianza hasta llegar a Medial Bran con Myleshia. Y de pilón, ese estúpido enano que en cualquier segundo de distracción podía abrir su boca y decir algo que probablemente lamentaría después.
—Hay que parar, Corongio está cansado—oí su maliciosa voz musical
—Déjalo morir… para mi mucho mejor. Pero tu vienes conmigo— sujete su brazo con fuerza. Estaba cansado de tanta charlateria entre ellos. Llevaba otro día mas escuchando sus conversaciones y risas. No sabía si soportaría tanta felicidad golpeando a mis espaldas.
— ¡Oye!, No tienes ningún derecho de hablarnos así y mucho menos tratarme de la manera en que seguro tratas a tus mujeres. ¡Suéltame te digo!— la sangre ardiente corrió por mi cuerpo humano
— Atel… te está saliendo vapor de la cara— me tape el rostro agresivamente, ella lo había notado
— Déjame ver, puedes estar enfermo
— No te acerques
— No seas necio, deja ver— sentí su mano casi llegando a mi piel—Atel estas ardiendo— al instante en un movimiento brusco separe su mano blanca de mi frente. Creyó que estaba enfermo cuando en realidad esa era mi naturaleza. Estaba demasiado molesto como para tener una temperatura corporal normal
— Tendré que buscar algo con que bajarte la temperatura
— No—dije cortante
— No importa lo haré. Puedes deshidratarte y morir
— ¿Por qué no Revisas al enano?
— Corongio está dormido. Te dije que lo necesitaba—ella volteo a verlo. Ese asqueroso ser de baja estatura quería hacer tiempo, eso era de saberlo.

Capitulo 2 "Mala Jugada"

II. Mala Jugada

Rosalinda

Trabajar en un zoológico no me parecía repulsivo como a la mayoría de las chicas les solía ser. Acariciar a los monos, darles de comer a los gatos por así decirle a los leopardos, panteras, leones y otros, bañar a los caballos o cualquier otro tipo de maniobra relacionado con mamíferos y aves. Al contrario lo disfrutaba, definitivamente eran la compañía que comprendía mi situación, claro después del difunto Mark. A veces imaginaba que charlaba con ellos y casi siempre era tan real. Tenían los mismos sentimientos como cualquier ser humano, de eso estaba segura. Era desagradable oír a los adultos decirles a sus hijos “No te entienden, son animales que pueden saber”, etc.
La tarde caía en un precioso crepúsculo que en cuestión de minutos seria bloqueado a mi vista por los grandes edificios de Londres. Solía admirar estas tardes en compañía de mi padre conversando de mis actos compulsivos para atacar a los “villanos populares” de la universidad. Esas personas que solían hacerme la vida imposible cada vez que tenían la oportunidad. Hoy era una noche más sin él…mi apoyo incondicional.
La brisa de los arboles era efusiva, el último tramo que recorría para llegar a mi hogar ciertamente me daba un sentimiento peculiar. Siempre tenía la opción de pasar a la orilla en lugar del centro, pero me parecía placentero el olorcito a tierra con viento floral.
—Rosalinda— escuche mi nombre de golpe—Rosalinda—de nuevo y claro
— ¿Quién eres? — voltee a todos lados haciendo que los vellos de la nuca se me erizaran.
— Que linda eres—dos sombras aparecieron. Una detrás y la otra al frente.
— ¿Quiénes son ustedes?
—Sabía que lo preguntarías pero no habrá respuestas hasta llegar. ¿Por qué no vienes con nosotras a donde perteneces? — el viento comenzó a golpear en mi cara como si estuviera advirtiéndome que algo malo se avecinaba. El viento mi gran amigo, mi mensajero…
— Esto es una pesadilla
— Somos tan reales como lo eres tú. Hazlo fácil, no queremos hacerte daño
—Por ahora— oí una risita a mis espaldas
— ¿Tu pequeño hermano y tu madre te esperan no es así?
— ¿Cómo saben que…? — ¿Cómo sabía de mi familia? Salí corriendo hacia la derecha con la velocidad que Mark jamás me había permitido. Ellas me seguían saltando de rama en rama con tanta facilidad y destreza, era una escena verdaderamente escalofriante, como sacada de una película de terror. Sentí un gran alivio al ver a una persona, más no una cara conocida. Tenía que ser todo normal y creíble, baje la velocidad y actué lo mejor posible.
—Buen hombre me alegra verlo—simule estar agitada
— ¿Niña que te pasa? —pregunto preocupado
— Hay un hombre que me sigue, si no es mucho molestarlo, ¿podría llevarme cerca de mi casa? —roge con la mirada. Es probable que se pensara. “Que tonta. ¿Quien en su sano juicio podría confiar a la primera en un desconocido?”. Pero era preferible que  ser atacada por siluetas oscuras que no tenían una sola pizca de ser amigables.
— Por supuesto no hay problema, sígueme por acá esta el auto— al encontrarme adentro volví la vista hacia los árboles, allí estaban ambas, erguidas en las ramas más altas observándome con sus miradas realmente mezquinas. Se giraron para sí y se desaparecieron entre las hojas.
—No te preocupes aquí estás segura—menciono al ver que me aseguraba de que “el supuesto hombre” no nos siguiera.
— Si losé, es muy amable—me hundí en el asiento

    Muchísimas gracias señor—cerré la puerta del vehículo y proseguí hacia el puentecito que daba a la casa sin antes escuchar un “No hay de que”

    Seguro tienes una explicación—alego
    Quería un pequeño aumento  por eso llegue tarde, lo siento
    Hija sabes que desde que falleció tu padre…— no le permití continuar.
—Ya lo has dicho muchas veces—hice una mueca—… Por cierto el día en que sucedió menciono que yo no era  hija de su sangre, ¿Crees eso?, por un momento en verdad pensé que era cierto—engullí un pedazo de pan. El rostro de mi madre cambio tardando más de un minuto en hablar
— Tu padre decía la verdad—solté la cuchara causando que me atragantara con el jugo de la sopa.
— Estas jugando
— No jugaría con algo así Rose, no pensé que llegaría el día en que te lo diría y mucho menos sola sin el apoyo de tu padre—¿De qué demonios hablaba?
— ¿Estas escuchándote? — casi grite pero recordé el profundo sueño de Eric
—Hace dieciocho años Mark y yo dábamos la rutina en el parque, era temprano y el sol aun no salía, de repente escuchamos el llanto de un recién nacido— veía borroso a causa de las lagrimas que estaban por brotar.
—No quiero escucharlo— tape mis orejas como una niña malcriada
—Tienes que hacerlo hija. Desgraciadamente yo no podía quedar encinta o al menos eso decía el médico y se nos hizo fácil llevarte con nosotros. Te veías como un ángel en una canastita llena de todo tipo de  flores y solo una sábana blanca cubriéndote el cuerpecito, no podíamos dejarte a tu suerte— me levante bruscamente de la mesa, dirigiéndome a los escalones y subiendo a torpes trompicones
—Rose escúchame— pronuncio piadosa.

Me recargue en la puerta dejándome caer y contraer las piernas a mi pecho. ¿Cómo era posible? Vivir engañada por las personas que amaba durante casi dos décadas. El llanto era inevitable y comprensible. Puedo decir que el tanto llorar me impedía respirar adecuadamente. Las cuatro paredes enemigas de mi habitación se acercaban lentamente, dando la impresión que querían aplastarme ¿Qué más daba si lo hacían? La reciente muerte de un padre es dolorosa. Pero saber que fui engañada por él, mi mejor amigo, era aún peor.
—Reconsidéralo —me dijo una voz en mi interior. ¿Cómo lo aria? No era sencillo ni fácil enterarte de la verdad y dejarla pasar así como así.

Luego de un rato de desahogo personal y ruegos de Helena abrí la puerta de la habitación.
— Perdónanos—dijo ella en lágrimas. Sólo la abrace.
— Perdóname tú a mí, me he comportado como una completa e inmadura idiota. Nadie hubiera hecho lo que ustedes han hecho por mí.
—Hija sea lo que sea te amo, aunque no hayas venido de mi propio vientre—fue un momento conmovedor.
La invite a sentarse en mi cama cubierta con un edredón floral.
 Me conto hasta el último detalle  y más a fondo todavía de este detalle de nuestro primer encuentro aquel verano de 1991. Lo que dejó en duda fue el tema de los dones, al parecer solo mi padre lo sabía
—Te quiero hija—me beso la frente, me limite a sonreír.
El reloj marcaba las doce y catorce. No me sentía intranquila… al contrario confiaba plenamente en cada una de las palabras de la mujer que había visto mi vida en dieciocho  años. Cerré los ojos dejándome vencer por un supuesto sueño.

Había susurros a mí alrededor pero no veía absolutamente nada. Ahora el reloj indicaba las 4:26 am.
 — Te advertí que tenía que ser a la buena—reconocí la voz pero no había ni un alma. Al instante sentí un mareo espantoso y el aire helado golpear mi rostro. No existe forma de explicar la brutalidad con la que lo hacía. De inmediato sentí que me sujetaban del cuello. No podía respirar, el oxigeno ya no llegaba a los pulmones. Trate de auto auxiliarme mas fue en vano.
— Estúpida la vas a matar. . .
La luz calaba hasta la retina de mis ojos. Seguramente aquella última voz tenía razón, me había matado ¿Sera como me lo habré imaginado? Paz y Tranquilidad. No, las nubes de algodón estaban allí como la última vez que jugaba póker con Mark. Me equivocaba de nuevo, se veían incluso temerosas al igual que el extraño paisaje. Los grandes pinos, matorrales, grandes y largas extensiones de flores silvestres: girasoles, violetas, rosas de todos colores, árboles caídos y pedruscos. Era el lugar más maravilloso que hubiera visto en mi vida, un mundo alienígeno.
Me introducí  por el dosel de ramas que colgaba de la extraordinaria flora. El aire que se filtraba de las hojas daba una estimulante curiosidad. A continuación no existía palabra alguna que describiera lo que mis ojos veían. Al pasar cada cosa que observaba era mejor que la que acababa de ver, no parecía tener fin, esto era realmente fascinante, sin límites de extensión.
En los pinos más altos había nidos de aves. Sus plumas eran de un azul turquesa—Son hermosas— repetí para mí. Una de ellas voló sobre mi cabeza, otras dos le siguieron.
No sé cuánto tiempo  llevaba en el lugar, pero me parecía que había sido sólo un minuto. No lograba aburrirme ni sentir temor a pesar de la corazonada que advertía peligro. El rio de agua cristalina jamás visto por mis ojos se encontraba ahí a unos escasos metros del punto en donde me ayeaba de pie. Como una niña con juguete nuevo corrí y me abalance sobre esta.
—Refrescante—pensé. Jugueteé al borde mojando mi semblante sucio.
— ¡Niña cuidado! —caí petrificada ante lo que presenciaba. Un enorme animal aterrizaba en la tierra con notorias intenciones de hacerme daño.
— ¡Levántate y corre muchacha! —Busque desesperada la voz chillona que me ordenaba huir. Tropecé con una piedra de gran tamaño al estar en busca de la mejor escapatoria.
— ¿Es un dragón?, no es real debo estar soñando…

viernes, 21 de octubre de 2011

sinopsis


¡La Profecía!

 Para el mundo en el que vivimos Rosalinda o mejor llamada Rose de cariño es “La chica rara” “El bicho raro”.  No obstante nadie sabe los motivos de su singular comportamiento. ¿Injusto no?
La excepción; Mark Waters, su padre, es el único ser en la Tierra que está enterado más allá de los dones y poderes de la joven… Consciente del oscuro pasado de Rosalinda Waters, si es que ese es su nombre real. . .
En una ocasión vivió un suceso en donde inefables seres oscuros la transportaron a un lugar que a sus palabras lo describe como “Lo que lo maravilloso no conoce”.  Allí conoce a un apuesto joven de personalidad mezquina y con un misterio que le rodea, que muy pronto ella conocerá. Después de compartir vivencias insólitas, y sin el consentimiento de él, en un sentimiento en fluir, la química entre ellos se eleva al siguiente nivel.
Él   es un ser mitológico extremadamente peligroso y ella una hada guerrera mas especial y única que todas en su especie.
 Con miserables ordenes de un ser cruel y despiadado Calixto Atel  debe asesinarla y Rosalinda luchar no sólo por su vida. Pero un problema los detiene a ambos, están completamente enamorados, algo que jamás  debió ocurrir. . . un amor con más significado que el amor verdadero, es mucho más que eso…
¿Se cumplirá la profecía? ¿Y esta infame persona acabar con el poder que podría desaparecer su “reinado” y futuro  por siempre? ¿Y destruir el hechizo que ha caído en ellos durante dos siglos?




Pd: Rosalinda eres tù si asi lo prefieres (;