XV;Adversarios ( 14 )
Rosalinda
—Comparto la misma opinión que Henlie—dijo Yelinca, uno de los unicornios— deberíamos parar un momento, ya hace hambre ¿No creen?
A mi parecer él podía alimentarse de todo el pasto que desease, aunque ciertamente a nosotros los humanos, nos resultaba un tanto desagradable. Después de todo, esa no era nuestra dieta usual.
Por su parte, Hatzive era un Dios en dicho tramo recorrido. Pues sus pezuñas resonaban fuerte contra el suelo en un magnifico cotilleo danzante y su cónico cuerno le daba verdaderamente un aspecto triunfal— En ese caso deberíamos parar— mencione mientras desmontaba de mi enlazado unicornio.
— ¿Cuánto llevamos recorrido?, ¿están seguros que saben dónde está el Valle? —cuestiono Marie tranquilamente
—Les conviene que si, si no se atendrán a las consecuencias—Destiny bajó de Zenko con aire despreocupado pero parecía que no se ayeaba de humor para esperar por más tiempo. Era urgente llegar al Crisoberilo antes que Myleshia y todavía no habíamos cruzado siquiera el Valle del Girasol y ni hablar de la tal roca del amor verdadero. De la cual no estaba siquiera segura de su existencia.
—Sabemos cómo llegar al Valle, no necesitamos de tus amenazas rubia—Skye manifestó con clara seriedad—Si lo prefieres pueden seguir su camino y el trato queda roto—concluyo tajante y a mi parecer algo descortés. No obstante, Destiny tampoco había sido muy cortés respecto a la forma de dirigirse a los chicos.
— ¡Cómo te atreves!
—Escúchenme los dos, tenemos que encontrarla antes que…tú ya sabes quién Destiny. El tiempo no nos esperara, lo sé, pero no podemos darnos el gusto de buscar el Valle por nuestra propia cuenta. ¡Simplemente no hay tiempo!—me interpuse entre mi amiga y el joven castaño
—Discúlpate con él—Ordené. Todas las miradas se enfocaron en los protagonistas de esta contienda
—Yo no me disculpo con nadie y menos con tipos como él—a pasos furiosos se dirigió hacia los arboles
— ¡Destiny! —di un paso hacia adelante con el fin de seguirla
— Va a regresar Rose, solo está molesta porque le dijiste que hacer, nunca nadie lo hace—menciono la pelirroja. Una neblina se turbo en mi cerebro. No quise hacerla sentir humillada ante sus amigas, los chicos y los modestos unicornios. Ella era la líder después de todo y yo no tenía derecho absoluto por el momento.
Los minutos transcurrieron hasta convertirse en horas, y los segundos por su parte de hacían eternos. Destiny comenzaba a preocuparme.
—Iré a buscarla—dije levantándome de un salto
—Yo te acompaño—Sky se ofreció acompañarme parándose justo detrás de mi
—Ella sola va regresar se los aseguro. Denle tiempo—Henlie paso un dedo por su perfecta y delineada ceja
— ¿Mas tiempo? NO HAY TIEMPO y además yo tuve la culpa... Y Sky en verdad no te molestes
—Yo voy porque quiero Rose—el chico hizo caso omiso a mi frase y continúo a mi derecha con una sonrisa insolente que fue suficiente para darme cuenta que sus intenciones eran otras.
Los arbustos de poco más de medio metro nos dificultaban el camino. Pero gracias a la daga de Sky Casper salimos triunfantes. Los pinos bailaban en una graciosa danza de lado a lado mientras cantaban en un delicado y agradable silbido cantor. Un aire ciertamente esplendido. Atravesando aquel espesor natural al mismo tiempo que la luna de plata colosal nos iluminaba los senderos.
—Creí que las hadas no existían—el joven castaño rompió el silencio
—Yo siquiera recuerdo como fue, ni el día ni la hora exacta en que llegue aquí a Garlenhia—manifesté una falsa sonrisa—… ¿La ves por algún lado? —pregunte refiriéndome a mi amiga desaparecida
— Aun no la veo. Alguna memoria debes tener
—Mmm solo recuerdos aquellas sombras. Pero de mi historia pasada no recuerdo nada, aunque bueno, a veces suelo ver en mis sueños a una mujer y casas mucho más altas (edificios) y diferentes a las de la aldea—mi sonrisa se transformo en una mueca de perturbación al re memorizar al único ser que recordaba y que seguía latente en mi cabeza,su nombre era Mark Waters.
— No debería contarte nada.
— ¿Por qué no? ¿Ya estamos juntos en esto no?—se adelanto unos cuantos centímetros dejándome perpleja ante su oración
— ¿Qué hacen aquí? —oí la voz de mi amiga tras un pino. Solo el cabello dorado iluminaba en su esplendor el rostro de Destiny, aun así la oscuridad de la noche.
—De nada—respondió Skye con sarcasmo
—No pedí que vinieran a buscarme. En fin se hace tarde—se encontraba recargada en el tronco ancho de aquel pino viejo. No me atrevía a mirarla directamente a los ojos
—Lo siento Rose—Destiny me dio una palmada en el hombro junto con un leve gesto de simpatía en los labio al tiempo que pasaba de largo entre Skye y yo.
Después de ese inoportuno conflicto pudimos proseguir nuestro rumbo sin ninguna otra interrupción durante dos días y una noche.
— ¿Ya vieron eso? — Marie se dirigió en general apuntando hacia lo que provenía delante de nosotros. Un rio a kilómetros abajo y sin puente o alguna otra cosa que nos pudiera ayudar a cruzar.
—No hay problema con eso—la de cabellos rojos soltó una risita
Al final ya nos encontrábamos al otro extremo mientras el largo rio se ayeaba a muchos metros por debajo gracias a la singular maniobra de Henlie. Algo que ella llamaba Sión fragual.
Fue una grata sorpresa encontrarnos con un riachuelo más adelante en nuestro camino. Este caía como una pequeña serpiente gorda afamada en busca de su presa.
—Agua al fin—de inmediato Skye bajo de su caballo y reparo en un chorreo de agua que posteriormente escurrió por su cuello
—Sediento eh — Marie rio por lo bajo acompañada por la pelirroja Henlie. Hadas del Agua y Aire respectivamente.
Sabíamos que no era el momento ni sitio indicado para detenernos pero cabe recordar que William y Skye no eran seres mágicos si no humanos. Por lo tanto necesitaban las horas de descanso, alimento y agua aptas para su especie humana. Haber recorrido por horas debió haber sido exhaustivo para sus cuerpos. En cambio nosotras podíamos seguir y seguir sin cansarnos pero tampoco ausentarnos demasiado al respecto, nuestros poderes se pudiesen debilitar y eso no era muy conveniente en estos momentos de crisis.
Una luna verídica y el singular ulular de los búhos nos acompañaba en una cautivadora noche. Los chicos comenzaron hacer una tienda de campaña, motivo que provoco risas entre mis amigas y yo.
—Que valientes—articulo la rubia en su peculiar sarcasmo. Una parte de su cabello largo y sedoso en la oscuridad y en contraste con la fogata que iniciaba ya su trabajo se veía de un brillante y espectacular marrón dorado.
Avance unos pasos con intención de llegar al riachuelo y en solitario vagar por mis pensamientos.
CALIXTO ATEL.El nombre de aquel amor ideal y desilusionado sonó como una campanada para mis oídos. Fije un instante mi vista hacia atrás para darme cuenta que Henlie y Marie buscaban provisiones, Destiny potenciaba energías durmiendo, el joven de cabellos dorados y fantásticos ojos esmeralda yacía dormido como un recién nacido mientras el castaño. ¿Skye?... No lo sabía, parecía que la tierra se lo había tragado repentinamente.
Por mi parte me adentre entre los extensivos y gigantes árboles donde nadie pudiese verme sollozar.
— ¿Qué estarás haciendo?... ¿Por qué me mentiste? —Suspire. A pesar de mis intentos por no pensar en él, al llegar la noche su dominante figura siempre ocupaba mi cabeza, incluso hasta llegar a un terrible dolor de cabeza. Al aliento de un cielo nocturno donde inclusive el delicioso y singular olor a Calixto Atel podía llegar cruelmente a mi nariz. Sin embargo, tan sólo era el viento que se ahogaba en recuerdos.
Como ya era costumbre las lágrimas no podían faltar
— ¿Puedo?—señalo a un lugar contiguo a mi lado
—Si claro—limpie rápidamente las gotas que salían en medio de lagrimeos
— ¿Problemas? —pregunto Skye. Negué con la cabeza.
— ¿Ves aquella estrella que se junta con aquellas? Se unen haciendo una pareja de bailarines—fije mi vista en donde sus dedos señalaban con exactitud. Pero no lograba percatarme de tal figura
—No veo nada—mi voz no tenia vida. Apagada
—Observa bien—casi pude sentir el calor que desprendía de su mejilla pegada a la mía para que yo pudiese ver con más atención y claridad. Me altero un poco las neuronas que me hizo sonreír realmente incomoda
—Lo siento—retrocedió al darse cuenta
—Lo logre—dije en una ligera emoción al darme cuenta que era verídico lo que él veía con tal precisión
— ¿Puedo preguntarte algo? —Asentí— ¿Por qué llorabas? —sus ojos se mantuvieron fijos en los míos que tuve miedo que pudiese ver mas allá de lo que era y lo que sufría
—No estaba llorando
—No me digas ¿Sudabas por los ojos acaso? —gire los ojos y menee un poco la cabeza en señal de desagrado
— ¡Bravo! Eres de un humor infalible—replico en sarcasmo. Cosa que no me resulto afable puesto que no sabía quién era el causante de mis desdichas.
—No sabes nada Skye —me puse de pie
— No lo sabré si no confías en mi—me tomo delicadamente del brazo
— ¿Confianza? Hablemos de confianza—hice una gran burla a dicho concepto
— Ah Ya veo. Cuestión de amores—si, Casper tenía razón. Cuestión de amores, pero no cualquier amor. Un amor imposible y despiadado que jamás tendría un lugar legal
— ¿Y qué si es así? —el semblante simpático de Skye Casper cambio hacer al rostro de Atel— ¿Atel? —masculle muy por lo bajo
— ¿Quién es Atel? —Visión, una simple visión. El chico giro su vista hacia atrás por si acaso era alguien que se encontrase detrás de nosotros.
—No es de tu incumbencia Skye— al volver mi camino tropecé con un tronco
— ¿Estás bien? — pregunto al mismo tiempo que me ayudaba a ponerme de pie
—No confió en ningún hombre ¡Entiendes!—rebote en su cara.
—Olvidar, eso debes hacer
—No es fácil
—Quien quiera que haya sido es un imbécil por haberte hecho tal daño—la adrenalina de aquella discusión se hizo débil conforme me iba perdiendo en los ojos avellana de Skye Casper. Eran no solo de distinta tonalidad sino que mostraban cierta pureza que me llegaba al alma.
—Yo lo amo Skye…
—Shhhhh no digas màs Rose. Solo déjate llevar… —Interpuso su pulgar entre la abertura de mis labios y mi mejilla impidiéndome que pudiera articular palabra alguna. Su mirada se batía en besar o no besar mis labios. Fue inclinando su cabeza muy despacio en dirección a mí. Me besaría, era cuestión de que yo permitiese que eso sucediera. Calixto Atel, el hombre que amaba con todas mis fuerzas, el hombre que me había traicionado, y que incluso había intentado acabar con mi vida y Skye Casper, un apuesto ladronzuelo que me permitía abrir un nuevo camino en su vida y en la mía. Solo era cuestión de que yo accediera a mí misma, que confiara en el destino.
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