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domingo, 18 de diciembre de 2011

Capitulo 13 "Aprendiendo a volar". . . Los viajeros Parte 2

XIII; Los viajeros
Parte 2



Rosalinda
—Pruébamelo —Skye Casper desmonto de su caballo e hizo una mueca de incredulidad deslizando así su propia espada y colocándose en posición de ataque. Qué joven tan insensato e imprudente me había llegado a encontrar.
—Eres un maldito loco y además no tengo que probarles nada a ustedes dos—espete al tiempo que ponía las manos en la cintura demostrando la seguridad que aún me hacía falta y que ya empezaba a poner en practica 
—No te lastimare…te lo prometo—enderezo su espalda para dar tres largas zancadas en mi dirección. —Seria un desperdicio de mujer si acabara contigo en este preciso momento… ¿Tú no lo crees así?—Skye necesito de pocos segundos para que su pálido rostro se detuviera a corta distancia del mío y pudiera observar unas cuantas pecas sobresaliendo de sus mejillas rosadas.

—Si tú ganas nosotros nos vamos de aquí, pero si yo gano me das la espada sin protestar y por qué no tal vez un beso… ¿Trato hecho?—concluyo con la mirada traviesa y visiblemente atenta en mis labios. Todavía de ser imprudente, era descarado. “Infeliz”
Realmente se le veía tan relajado como un pez meneando la cola en el mar y tan seguro de sí mismo como Cal…mmm…en que me vencería en cuestión de segundos. En cambio yo prefería ahorrarme mi colección de palabras. Primero le daría una sorpresa al pequeño bribón y después… bueno, ya sería otra cosa.
—De acuerdo—Gire ligeramente el torso calculando el mejor ángulo de ataque.
— Cuándo quieras linda — el castaño comenzaba a colmarme la paciencia con su distinguida mezcla pedante de galantería. Ya no estaba dispuesta a tratar con hombres de la misma similitud que el otro. (el lector comprenderá que nos referimos a nuestro protagonista, Calixto Atel) Dominantes, airosos, arrogantes, egoístas…
Era hora de darle una lección al irritante de Skye Casper y dejara de escupir sus absurdas patrañas contra mí. Entrecerró los ojos esperando tranquilamente la primera arremetida de mi parte, al menos podría justificarse por tener un lado de caballerosidad. 
En un movimiento coordinado y veloz choque la espada con la suya haciendo saltar un eminente chispeado entre los metales. El chico trato de darme una estocada por debajo, no obstante lo barrí en un excelente tajo circular. Firme, como me ayeaba, lo hacía retroceder un centímetro a cada enlace entre los hierros. Mi corazón latía al punto que creía que ya no me cabía en el pecho. Pero no era de miedo si no de emoción y aventura que a mi parecer comenzaba a vivir y gracias a este intrépido muchacho.
— ¿Y cuál es tu nombre? —mi contrincante dio un paso en retirada. Un movimiento ágil pero después en vano que me hizo retroceder por un momento.
—Tu peor pesadilla—respondí con una sonrisa y así concluir en una simulada estocada en el estómago que le hizo caer de espaldas al suelo
—Tu enemigo no fui yo por lo que veo. Fue tu hombruna seguridad… ¿Sky dijiste que te llamabas?—le coloque la punta de la espada en la yugular. En su rostro se dibujaba una mueca de hostilidad, que después corrompió por una completamente inexpresiva. Al momento envaine la espada.
—Idiota—escupí atrevidamente. El rubio espectador soltó una animosa carcajada que de inmediato se me fue contagiada— ¿Qué paso Skye te venció una chica? 
—Yo…la deje ganar. Es todo. —el chico chillo mientras se introducía de un salto y sacudía sus ropas polvorientas
—Si claro—murmuré en un indefenso sarcasmo 

— ¿Qué es lo que desean de mi princesa? —De pronto Hatzive se encontraba amenazando con su cuerno plateado a Skye Casper por la espalda. Este levanto los brazos en señal de rendición, entretanto las chicas seguían mostrándose en guardia.
— ¡Oh Dios! ¿Sabes hablar? — menciono en un evidente asombro que provoco una sonorosa pero falsa risa en el unicornio
— ¿Todo bien Rose? —Pregunto Henlie saliendo de entre los otros unicornios
—Ya me encargue de ellos, no hay por qué alarmarnos todos—dije afirmando al tiempo que pasaba a mi bando de fieles amigos
— ¿Henlie? —El rostro de burla del joven de ojos verde fulgurante se había esfumado por una de consternada estupefacción al ver la presencia del hada del aire. Henlie.
—Creí…que habías muerto—bajo a una velocidad inverosímil de la hembra recia color marrón salvaje que montaba. La pelirroja agacho la mirada absorta de un encuentro inesperado
—No querías verme… ¿Lo recuerdas?—menciono ella por lo bajo
—Debiste regresar…yo… todos te extrañan. Creen que has sido tragada por la mismísima tierra
— ¿Se conocen? —quise saber. Al parecer no era la única curiosa puesto que todos tenían un semblante de disimulada curiosidad asomándose en cada rasgo de sus respectivos semblantes
—Sí, nos conocemos de hace tiempo—contesto William Mosier sin dejar de mirarla. Parecia como si el mundo se hubiera desvanecido en un círculo único para ellos.

—Tenemos que irnos, ya saben que nos espera chicas— menciono Destiny rompiendo aquel momento de tensión entre los presentes. Por mi parte había cumplido mi trato así que me dispuse a seguir a Marie después de que esta diera unos pasos hacia el puesto de Destiny. Henlie se quedo atrás por unos segundos, no obstante no tardo en retomar el camino a nuestro lado y junto a Yelinca, su leal unicornio.
— ¿Muchachos, saben cómo llegar a El Valle del Girasol? —pregunto fríamente el hada de la Tierra, Destiny, nuestra líder.
— ¿Por qué quieren saber? —indago el chico rubio de nueva cuenta montado a su corcel 
— ¿Sí o no saben llegar? —reitero Destiny ignorando la pregunta del joven Mosier
—Si
—Pero no les diremos—dijo Sky mientras me echaba una ojeada de rencor.
— ¿Por qué no hacemos un trato nuevo, distinto?
— ¿Cómo cual?
—La espada de Rose, por unos días de camino en su compañía, sólo hasta llegar a El Valle…Vale mucho más que quinientos anares, no deberían de desperdiciar esta maravillosa oferta—menciono con un tono de voz realmente tentador
— ¿Qué? ¿Destiny qué demonios haces? —tracé unos pasos hacia adelante para quedar justo entre Destiny y mi fallido oponente de hace unos varios minutos. Era MI espada y solo saldría de la vaina cuando su dueña así lo decidiera.
— ¿El valle del Girasol? ¿MI ESPADA? Yo no haré más tratos Destiny
—Si no hubieras tenido la idea de regresar a la gran roca, te lo hubiera explicado 
—Pero…
— ¿Es un trato? —la rubia se dirigió a Casper y este espero la afirmación de su acompañante, William Mosier. El chico de cabellos dorados y alocados asintió con la cabeza.
—Es un trato—afirmo Sky Casper entrelazando su mano contra la de mi incomprensiva amiga




Calixto Atel
Observe con respetable precisión la catarata que caía como una cola de caballo en medio de un montón de agua cristalina. Era irónico poder verla por medio del agua y ser una especie del malévolo fuego.
Transformado en el monstruo que era, volé hacia la larga serpiente marina que descendía en vertical y me aparte en una roca que servía como puente.
—Deseo ver a Rosalinda—dije una vez convertido en humano. Solo yo tenía ese don y nadie e incluso mi madre lo sabía.
En la imagen vagabunda no solo veía a Rosalinda y a las otras hadas sino también a los unicornios y a dos extraños más. Un rubio y un castaño, fornidos y literalmente de edad cercana o igual a la mía, cabe recordar que en realidad tengo 264 años de edad a consecuencia de aquél maldito hechizo y solo diecinueve en apariencia y originalidad.
Ahora que veía más clara la imagen en el agua, ciertamente el castaño no me daba buena espina y seguridad. Observaba a Rosalinda con demasiada atención e imponente admiración a sus encantos físicos de mujer. 
—A Rose podría parecerle atractivo y eso no sé si me gustara—pensé sin necesidad de algún detenimiento reflexivo

***


—Atel por fin te encuentro—Era la voz indiscutible de Shana que provenía del bosque
— ¿Qué quieres? —quebré la imagen en la cascada y me di la vuelta en talones en búsqueda de mi hermana
— ¿Has tenido noticias de la hada? —oí ruidos extraños que surgían a unos pocos metros del lugar y voces que luchaban entre ellas
—Te dije que la buscaría por mi cuenta— evadí a su cuerpo delgado y bien formado
—Traigan al enano—ordeno Shana. Dos mujeres del guerrillero bestial de Myleshia empujaron al enano hacia las piedras
—Este adefesio no quiere abrir la boca, puede ayudarnos en mucho. Estoy segura… ¿O es que como siempre deseas quedarte con el crédito querido hermano? —menciono en una mezcla de insolencia y cortesía
— ¿Y si así fuera qué? A fin de cuentas no logran hacer nada a menos que yo este de su lado
—No seas un estúpido y engreído bufón, oblígalo a que hable Calixto—a través de sus ojos podía ver la ira dilatándose a potencia
—Tú sabes donde esta Rosalinda, Corongio. ¡Habla de una vez! 
—Maldito bastardo—grito el pequeño hombrecillo. Le di un fuerte puñetazo en la cara que le hizo voltear gradualmente el cuello. Debo admitir que me estaba costando actuar de esta dura manera con él, ya que él había hecho lo que lo que yo no pude ni supe hacer. Defender a su princesa, el amor de mi vida. Mi amor imposible. No les diré nada aún así tenga que morir. ¡BESTIAS INMUNDAS!—me escupió en los zapatos para después atraerlo hacia a mí tomándolo con fuerza de sus ropas rotas y sucias
— ¿Entonces no dirás nada? —El enano firmemente en su decisión negó con la cabeza—Yo me encargo Shana, esta cosa tendrá que hablar aunque sea por la fuerza o contra los suyos—Mi hermana esbozo una media sonrisa de triunfadora al enano.
Cuan fallido su plan estaba, yo necesitaba a Corongio más vivo que nunca y de mi lado.


***



Desate los nudillos que impedían al hombrecillo moverse con facilidad—No sé donde está y si lo supiera no les diría nada de todas maneras. No me importa si muero aquí o allá, siempre leal a mi princesa, escuchaste maldito y asqueroso dragón o no te ha quedado claro
—No está entra mis planes asesinarte— el enano elevo graciosamente la ceja indudablemente desconfiado y no era para menos.
— ¿A no? No me vas a convencer niño de mamá, mátame ahora, no te llevare a ella jamás aunque me lleves arrastras
—Yo sé donde esta Corongio, necesitamos aliarnos para sacarla de Garlenhia y regresarla al mundo de los torwuos…Y si no es eso lo que quieres, puedes irte, eres libre de hacerlo—dije sincero
—No comprendo, la trajiste hacia tu madre con el simple motivo de matarla y ahora la quieres ayudar desafiando a esa mujer sin escrúpulos llamada madre
—Si Rose va estar a salvo será así y no me importa si mi madre me cortara la cabeza por ella—Le di la espalda, no había sido capaz de mostrar nunca sentimientos de amor y vergüenza al mismo tiempo ante nadie y no tenía por qué hacerlo precisamente ahora y delante de él —Decídete, no hay mucho tiempo—farfulle 
— ¿Por qué la quieres ayudar? — Tenía que ayear la forma de evadir esa cuestión
— ¿Sí o no estás conmigo? — ratifique un tanto molesto por darme un golpe bajo con esa pregunta. Tardo unos minutos, pero largos para mí, en decidirse.
—Por la princesa Rosalinda—eso fue el indicio de que contaba con su apoyo. Hice al momento la transformación de humano a dragón sujetando al enano con la pata derecha. 
Volé entre los grandes pinos con el fin de no ser descubiertos por mi chiflada pero contundente hermana
—Elévate a más altura—articulo el enano en un ligero nerviosismo. Obedecí porque sabía que en cualquier momento Shana nos pillaría en el actuar. No tenía ánimos de verla chillar sobre la misma cantaleta de siempre. “Siempre llevándome los créditos y por cuenta misma el respeto que según ella merecía más que yo y por consiguiente a su gemela, Kenny”

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