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martes, 13 de diciembre de 2011

Capitulo 12 "Las brujas y el unicornio


XII; Las brujas y el unicornio ( 12 )


Calixto Atel
Aquel atardecer en el divino crepúsculo que se asomaba detrás de las montañas, aquella serenidad y tranquilidad que experimente cuando volví a oler el delicioso aroma a flores de su cabello y el sabor de sus besos, esos mismos que me hacían soñar, anhelar, aquellas imposibilidades a su lado. Sabía que jamás, por ningún motivo obtendría su perdón, pues no lo merecía. Una bofetada después de un beso robado pero que sin embargo había sido correspondido me hizo volver a tener vida en mi corazón, en el alma…
. Probablemente no estaríamos juntos, pero al menos me consolaba saber que el amor era mutuo. Que aún me seguía queriendo a pesar de todo lo que había ocurrido. 

***


Comenzó una ligera llovizna que amenazaba en convertirse en una tormenta.
—Odio como me has hecho amarte—El agua proveniente de los cielos chocaba con mi cabeza para después escurrirse de mis cabellos castaños rodando como zafiros en mi cara. Así que me tire sobre el pasto a meditar sobre el pasado, el presente, el porvenir todavía desconocido.
Hacía tiempo que no lo hacía y fue realmente un momento agradable pero al mismo tiempo lamentable, sobre todo en mis previas acciones.

“Madre no estoy del todo convencido en que yo vaya al mundo de los torwuos humanos, después de todo esa chiquilla necesitara de mi en dicho momento y no debe reconocer mi voz. Estoy seguro que Kenny y Shana pueden de ser de mucha utilidad en esta misión — esboce una sonrisa maliciosa
“Tienes una gran mente Calixto. La ingeniosa y malévola mente del difunto Damien
“Allí estas niña insignificante—pensé al divisarla cerca del rio
“¿Qué haces? —niña torpe ¿Cómo se atreve a querer besarme?
“¿Le puedo ayudar en algo? —Pregunto carismática la mujer del vestíbulo—¿Un precioso vestido para su novia?
“Algo así
“¿Qué le parece este? —señalo a un vestido azul claro como el cielo. La imagen de Rosalinda se hizo viva, su cuerpo bamboleándose dentro de esa preciosa y atractiva indumentaria
“Es perfecto, me lo llevo
“Calixto, Kenny y Shana se encargan de la chica. Ha llegado el momento hijo mío. No creo necesario decirte el buen trabajo que has hecho—solo asentí 

Sentir la lluvia atizar directamente en mi rostro y atravesar hasta los poros ardientes que espiraban el aire que se propagaba de oriente a poniente era ciertamente lo más placentero que no había hecho durante mucho tiempo en la soledad a la que me había acostumbrado.

—Hola—de pronto oí una sensual voz femenina a una distancia próxima en donde me encontraba. Creí saber de quién se trataba pero no estaba de humor para verla. De hecho su presencia me resulto desagradable la noche que dijo la verdad de sus lazos familiares.
— ¿Qué quieres Morgan? Primero ¿Cómo me encontraste? — pregunte en un arrebato de asombro. No la esperaba y tampoco me acordaba de ella. Solía dispersarme y olvidar los recuerdos no necesarios, los que no eran para mí de relevante importancia.
— ¿Tan rápido te olvidaste de mi? —menciono en un ligero coqueteo balanceándose con los movimientos que la distinguían. Morgan había sido la última chica con la que había tenido intimidad. “Fue mujer fácil” —recordé 
—Lo nuestro se acabo—le sujete el brazo antes de que acariciara mi semblante que se había puesto inexpresivo y con la mandíbula firme
—Ya no me interesas Atel, solo quería asegurarme de que ya no sintieras nada por mi—sonrió picara mientras jugueteaba con sus largas uñas
— ¿Entonces qué es lo que quieres? — pregunte en un estado de hastió. Detestaba que jugaran conmigo. Nunca habían faltado las mujeres que se ofrecieran a tener sexo conmigo y una que otra enamorada, engañada en que tendría posibilidades algún día al gobierno del reino así como conmigo
—No te hagas el inocente falso principito—comenzó a dar vueltas alrededor de mi sitio pasando sus filosas uñas por mi espalda.
— Di lo que tengas que decirme. No me gusta andar con rodeos absurdos—la chica respiro hondo
—Se sabe que la profecía esta cerca. La última princesa ha llegado de la tierra de los torwuos humanos, después de más de dos siglos Calixto… Tú y los tuyos van a desaparecer—me silbo en el oído provocándome escalofríos. 
— ¿Y?
— ¿Tienes miedo de que pueda acabar contigo cuando haya perfeccionado sus poderes? ¿Tratas de auto protegerte? ¿Crees que ella se apiadara de ti cuando se entere de quien eres?
—Yo no ayudo a nadie bruja 

—Mi tía atendió a cuatro mujeres ayer por la noche. Las cuatro eran hadas, no cualquier tipo de hadas. ¡No! eran de sangre azul. Guerreras. De ellas solo reconocí a una, una tal Destiny. Las restantes se me eran rostros desconocidos, pero solo una asimilaba a los rasgos de la Reina Abellalis que en gracia se encuentre en el cielo… ¿Era ella cierto? ¿La princesa Rosalinda?
—Que te importa a ti—soltó una risilla para después plantarme un beso en la mejilla. Desvié mi rostro velozmente ante esa acción de parte suya. 
—Que altanero Calixto. No has cambiado mucho después de todo
—Eso a mí no me importa. Digamos que no me interesa en lo absoluto lo que pienses de mi o de ella. Me tengo que ir… no fue muy agradable volver a verte por cierto
— Se que tú la ayudaste Calixto. De nada sirve que me engañes, que me evadas. A mí en cambio me dio gusto volver a verte— finalizo con una voz seductora desapareciendo por arte de “magia”.
Esa bruja lo sabía y estaba en lo correcto. Y lo haría hasta saber que Rosalinda estaría bien, aun así vivir maldito el resto de mi existencia. 


Rosalinda
—Este lugar da miedo—dije
—Acostúmbrate—murmullo Henlie—Ya llegamos al territorio de las brujas y hechiceras
—Tú nos trajiste aquí ¿Lo recuerdas?—se quejo ahora mi amiga Marie
—Lo recuerdo muy bien—Esperaba con esa respuesta sentirme mejor, pero no fue así. Me sentía culpable. Mentirles y llevarlas a un camino donde un traidor me había aconsejado que lo hiciera. Un traidor que aun seguía amando con toda mi alma.
El sitio era en si lóbrego y corría cierta neblina amarilla entre sus casuchas. Los árboles eran diferentes, pues de las ramas secas colgaban sus largos dedos puntiagudos carentes de hojas. Y sobre todo la vibra que se percibía en el lugar era toda una contrariedad. Felicidad o angustia. Olía a sosiego en retención, esperando a ser comprado por almas desgraciadas.


— ¿Qué hacen esas criaturas en su poder? —se vio un verdadero interés en la pelirroja
—Yo también quisiera saber—concluyo la rubia. Para así dirigir mi vista a las “criaturas” de las que hacían referencia—No deben tenerlos cautivos. Aunque por el momento no podemos arrebatárselos. Ellas no están de nuestro lado pero tampoco en contra. Y al parecer los dragones y ellas nunca se llevaron bien al igual que nosotros. Tal vez podamos unirnos en contra de esas bestias. 
Las criaturas eran unos hermosos caballos blancos con un cuerno sobresaliente en su cabeza. Si, los unicornios eran esas criaturas especiales que había mencionado Calixto ¿Pero como sabia de su existencia?

— ¿Quiénes son ustedes? ¿Qué es lo que miran con tanta atención?— La voz fue distante aun así pude sentir el raspado en mis oídos.
—Soy Destiny, soy un hada…guerrera—la voz tardó más de un minuto en volver a insinuarse. 
—Pueden pasar—nos invito a entrar .La casucha era grande pero estaba llena de frascos de cristal y otras cosas truculentas. La anciana no era fea solo de una belleza extraña. La faz de su cara era de un tono grisáceo monótono, sus manos parecían ser más largas de lo normal y su nariz no era respingada, por el contrario, era pequeña y algo chata.

— ¿Qué es lo que se les ofrece señoritas, una poción para el amor? —por instinto el semblante de Calixto se vino a mi mente. Tal vez exista una pócima para olvidar el pasado. Sacudí ese pensamiento. 
—En realidad no—me atreví a hablar—Sabemos que usted tiene unicornios cautivos y hemos venido por cuatro ya que son necesarios en nuestro viaje— rio ante mi hablar
—Te pareces a alguien que fue muy importante en Garlenhia. Si, sin duda a la reina Abelallis
— ¿Si nos dará los unicornios o desea alguna paga por ello? —Cuestione tratando de esquivar el tema
—Yo no soy como te lo imaginas muchacha. Vengan, es por aquí— al salir había un establo lleno de luz con esas criaturas magnificas de cuernos en la parte superior de su cabeza revoloteando con elegancia entre ellos
—Hatzive acércate—llamo la anciana de la que desconocía el nombre. Al instante uno de ellos se acerco en un grácil trote llegando hacia nosotras. La bruja le obsequio una muestra de cariño
— ¿Quiénes son ellas? —no sabía si había sido un simple hechizo o mi imaginación pero lo había escuchado hablar. Era mucho más alto que los caballos normales ahora que lo tenía enfrente y el color de sus patas era de un brillante plateado mientras todo lo demás de un blanco nevado. Los músculos de sus hombros se ayeaban tensos y fuertes
—Son hadas Hatzive —contesto la mujer
— ¿Guerreras? —sus ojos se alunaron en un vivo brillo. Su voz era recia y amigable al mismo tiempo. Un tono potente pero relajante.
—Así es mi querido Hatzive
— ¿Qué hacen ustedes aquí? —pregunto el indomable corcel 
—Cuatro de tus amigos deben venir con nosotras—respondí nerviosa y vacilante. ¿Podría ser posible que un animal pudiera ser más intimidante que nada? 
—Yo iré contigo y tus amigas, aun sin saber mi destino
—Este es tu destino Hatzive. Eres indomable pero tu persona ha llegado. Ahora le perteneces
—No es necesario que me pertenezcas por mucho tiempo. Solo es necesario que nos acompañes por un tiempo
—Chiquilla—rio varonilmente. Algo increíble—Cada unicornio espera ansiosamente el encuentro con su amo y has llegado para mí—me quede literalmente pasmada ante él.

—Yalinca, Zenko y Butrus vengan mis leales amigos— otros tres hermosos unicornios se acercaron observando cada uno de los rostros de las hadas Marie, Destiny y Henlie que se ayeaban igual de sorprendidas que yo. Concluyendo en un determinado tiempo para saber que les pertenecían. El mismo tiempo que yo necesite para notar que cada uno llevaba una figura grabada un poco más arriba del cuerno. Hatzive llevaba una mezcla de una enigmática luna cuarto creciente. Así fue como me di cuenta que llevaban el signo de los astros.
—Me presento mi bella dama. Mi nombre es Zenko— este llevaba una estrella en la frente
—Yo soy Marie—respondió alegremente mi compañera. Al igual que las otras dos quedando así: Henlie y Yalinca, Butrus y Destiny, Zenko y Marie y por ultimo Hatzive y yo.
Los cuatro unicornios nos siguieron a la salida, en tanto la bruja se despedía de cada uno de ellos con esplendida ternura—Ustedes les pertenecen ahora queridos amigos, obedezcan y sean valientes en todo momento.
—No lo dudes. Así será Gleda— respondió el del sol. Butrus
—Que la bendición del dios Ranarquia os los siga y ayude en momentos de agonía

Agradecimos a la mujer quien después de todo no resulto una villana como la imagine. 



En el próximo capitulo. . .
Solté una risilla al ver salir a un animalito de un arbusto— ¿Así que tú eras el causante de que saltara mi corazón? —me coloque en cuclillas articulando para la liebre que saltaba felizmente ignorando mis palabras. Después el pequeño animalito se detuvo en una roca próxima para así limpiar sus largas orejas.
— ¿Esa espada vale centenares de anares no es así Will? — me aturdió una voz masculina llena de picardía. Alce la vista.
. . .

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