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viernes, 30 de diciembre de 2011

Capitulo 17 "Llamarada de auxilio"


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XVII; Llamarada de auxilio ( 17 )






Calixto Atel(LoganLerman)

Los enemigos naturales, únicamente serian como tales, “Enemigos” eso estaba predicho desde hace siglos atrás en los libros de historia, pero yo, desde hacía mucho había dejado de ver a Rosalinda como a una rival, sino mas bien, la veía como la criatura más hermosa que el cielo pudiera contemplar, al amanecer, al atardecer y al anochecer. No obstante a eso, la guerra estaba declarada entre Rosalinda y yo, aunque por mi parte, aún tenía mucho que decir, tanto que explicarle. Y no me daría por vencido ante nada, ni nadie. Y mucho menos ahora con ese tal Skye a su lado, como amigo, como enamorado, como lo que fuera. Definitivamente esa sensación de los celos y la naturaleza de un dragón plenamente no eran sentimientos compatibles al mismo tiempo. 
Yo la amaba como nunca llegue a imaginar, no sólo la amaba, la idolatraba y al soñarla al mando, me hacía sentir inferior a su merecimiento. Aunque bueno... de todas maneras no la merecía aún así no hubiera actuado de tal forma, a mis embustes y propósitos. 
En este momento deseaba solo una cosa en el mundo; regresar el tiempo y no haberla conocido jamás. Amarla, se habia convertido en un sentimiento mucho más fuerte que yo, que ya no podia controlar.Donde todas aquellas cosas que había experimentado en mi niñez y adolescencia, todas esas cosas de las que estaba acostumbrado a sobre llevar ante la humanidad y esas vivencias que habían logrado mi coexistir. Todas esas enseñanzas crueles y asesinas que habían sido parte desde que era un crio, poco a poco se extinguían. Ella lo había cambiado todo. Su vida, y ahora sin temor a decirlo…era la mía propia. SI, ELLA ERA MI VIDA AHORA, así tendría que luchar contra mi propia sangre y contra mi especie, así sería…
Y si, después de que la salvamos Corongio y yo de aquél precipicio, la llegue a maldecir muchas veces. A maldecirla, por haber hecho que la amara tanto y con la misma intensidad del tono marrón de sus ojos, cuando mis intenciones, no eran otras más que, ejecutar su muerte. 

— ¡Calixto! ¡Calixto Atel! — una voz desesperada y carraspeada se hacía más frecuente conforme avanzaba. Pero no me importaba, no era esa voz dulzosa y musical que tanto adoraba— ¿Tu eres Calixto Atel? —dijo la voz tras mi espalda, de inmediato me gire para ver quién era la persona exasperada. Una vieja, de aspecto ingenioso y perspicaz, era la que se dirigía a mí con tal ansiedad
— ¿Qué es lo que quiere señora? —pregunte con antipatía, al darme cuenta de quien se trataba. Nada más y nada menos que de Gleda, una de las hechiceras más poderosas de toda Garlenhia y de la cual, mi madre siempre había buscado el momento de vengarse por los lazos de sus antepasados. Sin embargo, nunca lo consiguió.

—Mi sobrina, muchacho
—No quiero ser grosero, pero su sobrina no me importa en lo absoluto—cabe recordar que la sobrina de esta, es Morgan, aquella joven bruja, atractiva y pretenciosa.
—No solo se trata de ellos, un hada y un joven como de tu edad están con ella, junto con mis queridos Yalinca y Zenko
— ¿Rosalinda? ¿Qué pasa con ella?—la mujer sonrió a medias al mostrarme interesado tan repentinamente
—No precisamente, pero si están en peligro de tu asquerosa familia
— ¿Y por qué ha decidido venir a decírmelo?, si usted más que nadie sabe que soy más dragón que un hombre
—Jovencito, no me das miedo por lo que eres, si no por lo que no seas capaz de hacer. Y si te lo digo, es porque no soy estúpida. Te he vigilado estas últimas semanas y vaya que me has sorprendido… Pero ese no es el punto, la hija de Felipix está en peligro de tu desagradable especie, mientras mi sobrina y los otros, están prisioneros
— ¿Prisioneros? —la mujer asintió con la cabeza y de instinto me puse en marcha rápidamente
—Mejor ven conmigo, tengo unos trucos que darte antes de partir
— ¿Son necesarios? Tengo prisa señora
—Shaba Antilogò neni—solo alcance a escuchar y de repente el bosque se ayeaba fuera de mi alcance. Cuatro paredes de roca con un arsenal de hierbas y frascos de cristal me rodeaban por completo. Definitivamente esa bruja, me había llevado a donde se le dio la gana.
—…Y un poco de arsenal de cristasis de hierba de la oscuridad, unas cuantas gotas de saliva de león y listo— y de pronto una explosión de colores difuminados se expreso a las afueras de la pequeña olla. Y posteriormente la vieja me ordeno beberla, sin dejar una sola gota en el interior.
—No voy a beber eso—musite con una sonrisa burlona y agitando la mano en negación 
—Hazlo—pronuncio ella
—No voy hacerlo—dije firme
— ¡Que lo hagas!, muchacho testarudo. Es una pócima para la invisibilidad, la necesitaras en la Torre de la Niebla Sin Fin, hay guardias en todos los rincones
— ¿Por qué quiere ayudarme?
—No es por ti, es por ella. Anda, bebe 
— ¡Esta bien! — y de un solo trago, bebí toda la pócima hasta la última gota. Un rasguño me cruzo por la garganta. Era un sabor realmente desagradable 
—Ahora esto—me ofreció otro frasco 
— ¿Qué es?
— Velocidad para tu forma de dragón. Para tus alas muchacho
—Vaya—lo bebí al instante y con las más visibles intenciones de marcharme
— ¿A dónde vas? —dijo la mujer cuando me ponía de pie
— ¿Usted a donde cree? —exprese irritado al mismo tiempo que me acomodaba las mangas de la chaqueta negra de piel, a la altura de los codos.
—Necesitaras esto, es muy importante, solo utilízala si estas en verdadero peligro
— ¿Una pluma de ave? 
—No es sólo una pluma de ave, es mucho más que eso—la anciana miraba con cierta admiración y benevolencia al sutil objeto del que me había dado entrega
—De acuerdo—no tenía ni la más remota a que se refería “con mucho más que eso” pero de algo si estaba seguro, primero tendría que ir a rescatar a sus amigos en la llamarada. Si las hadas decidían matarme en cuanto me vieran, una parte estaría perdida. Debía tener a esas hadas de mi lado, para poder llevar a cabo el triunfo en contra de mi madre. Además, se que los prisioneros son de mucha ayuda para Rosalinda y encerrados en esa torre, no podrían salir, y por lo tanto no ser de utilidad. La Torre de Niebla sin fin no era cualquier torre, era y es la enemiga mortal de las hadas, donde sus poderes y fuerzas se debilitan hasta morir. Un sitio que había sido abandonado cuando mi madre, Myleshia, creyó que todas esas criaturas estaban extintas.
—Sentirás muy pronto la fuerza de la verdadera bruma enemiga… Vive y coexiste en ella. Si tanto dices amar, no hay otra contingencia que elegir…Debes sobrevivir Calixto Atel
— ¿Usted como sabe? 
— ¡Bifamia! —Y de nueva cuenta desaparecí de las paredes rocosas, para aparecer esta vez en un lugar sombrío y eclipsado por la potente neblina que ocupaba todo el lóbrego lugar. Sí, me ayeaba a escasos metros de la Torre de la Niebla sin fin. Donde siquiera la torre podía llegar a percibir.


Rosalinda
Momentos atrás
—Maldición—exclamo William Mosier, agitado. Mientras intentaba ponerse de pie. 
—Will—instintivamente Henlie se retracto en el camino y regreso al alcance del rubio.
— ¡Váyanse! ¡YA! ¡Estaremos bien! —gritaba la pelirroja exasperada por la situación del joven que había sido ataco con flechas a su corcel y una en su brazo izquierdo. Skye Casper se ayeaba entre sí quedarse con su amigo o seguir a trote a nuestro lado, no había tiempo que pensar
—Lárgate de una buena vez, idiota—replico Mosier para Skye, este obedeció sin volver a mirar atrás. Pero en su semblante podía verle un gesto de mortificación —Los volveremos a ver Skye. No te preocupes—el solo asintió y siguió a todo galope. 

Actual
—Esto es una basura, Henlie ya debería estar aquí— Destiny caminaba de un lado a otro desesperada, mientras tocaba su frente como si tuviera migraña o algo así. Y de repente varias imágenes se refractaron en mi cabeza, tan vivas y recientes
—Mamá, odio que los niños se burlen de mí—una mujer rubia y de cabello rizado me abrazaba vehemente ante mis pucheros de siete años de edad
—Tendrás un hermanito Rose
—Eso es fantástico
—Olvídalo no me pondré ese vestido mamá
—Eres la jovencita más hermosa que el mundo pudiera ver. Eras tan pequeña cuando te vi por primera vez y mírate ahora…
— ¿Donde estas las mujeres más hermosas del planeta entero? —Mark Waters estaba ahí, dándonos un fuerte abrazo y un beso en la frente a cada una
—Una princesa serás, una estrella serás, una rosa serás…duerme preciosa criatura. Mañana será otro día—una melodía cantada por una voz más musical pero igual de maternal que la mujer de cabellos dorados y rizados

—Relájate rubia, Will no es cualquier tipo, van a regresar—decía Skye Casper confiando en su amigo, pero también con la misma preocupación sobresaliendo en su tono de voz 
—Mamá… 




Continuarà. . . 

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